Arde París, y la política del odio acorrala a las democracias

FUEGO. París volvió a ser escenario del fuerte conflicto protagonizado por los "chalecos amarillos".

Emmanuel Macron contestó a las protestas de los chalecos amarillos como si se tratara de un movimiento de protesta de esos que había antes, reivindicativo, enfocado en problemas de acceso a derechos, recursos o reconocimiento.

Lo hizo sacrificando parte de su política de ajuste, retirando un aumento del impuesto a los combustiblesque iba a impactar en gente de muy distintos niveles económicos y opiniones políticas, y estaba horadando la ya escasa adhesión que su gobierno recibe de una sociedad cansada de los recortes de gastos y la suba de los impuestos.

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